Nuestra nueva aventura: Sembrar corales en el Mediterráneo.

El pasado mes de agosto hicimos realidad uno de nuestros mayores sueños desde que fundamos el proyecto de Agua NEA, plantar corales en nuestro mar favorito: el Mar Mediterráneo.


Hace algunos años esto parecía una idea imposible. La restauración de corales se limitaba a climas más cálidos, donde las condiciones de buceo eran más favorables, y los corales crecen a menor profundidad.


Sin embargo, la ciencia y la investigación en materia de restauración de ecosistemas marinos ha evolucionado notablemente en los últimos años, y ya existen numerosos proyectos trabajando en zonas antes impensables.


Así conocimos a David y Alexis, dos expertos biólogos marinos que lideran el programa MEDCORAL de HyT.


Después de varios emails y llamadas, decidimos ir a visitarlos y conocer in situ la labor que estaban llevando a cabo en el Mar de Alborán, en la zona de la Punta de la Mona y el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, un área protegida muy cerca de Almuñécar, que comparten las provincias de Málaga y Granada, con una gran riqueza en biodiversidad marina.


Nos levantamos temprano una calurosa mañana de lunes de agosto, y nos echamos los equipos de buceo a las espaldas, para subirnos al barco de Kiko, gerente del centro de buceo SCUBASUR y nuestro patrón durante ese día de aventura.




A bordo del Kimarais, Alexis y David nos daban una clase magistral de biología marina, explicándonos todos los detalles de la especie de coral con la que íbamos a trabajar, el coral naranja (Astroides calycularis). Entre otros datos interesantes, nos comentan que: “el coral naranja, es una especie endémica del Mediterráneo, y se encuentra amenazada y protegida, y por ello, poder trabajar con ella requiere unos permisos especiales”.


El coral naranja es una especie de coral colonial que habita el Mar Mediterráneo y que en el litoral andaluz presenta una de sus poblaciones más abundantes y mejor conservadas. El color naranja intenso que presenta ofrece paisajes espectaculares a los buceadores que disfrutan de su actividad. Esta especie no forma arrecifes de coral pero las grandes concentraciones de colonias que presenta, por ejemplo, en el litoral del mar de Alborán sirve de zona de reproducción, cría y engorde de otras muchas especies, lo que hace que se les considere pseudo-arrecifes de coral.


Los corales están desapareciendo de todos los mares del planeta y el Mar Mediterráneo no es una excepción. Esta desaparición se debe, entre otras causas, al calentamiento global, que hace aumentar la temperatura del mar; la pesca ilegal qué daña zonas coralinas con los artes de pesca; la contaminación marina que “asfixia” a los corales; o la entrada de especies exóticas e invasoras, que altera el equilibrio natural de los ecosistemas, haciendo que desaparezcan las especies nativas.


Esto último es lo que ha ocurrido en el litoral andaluz, en 2015 la entrada por el Estrecho de Gibraltar del alga invasora Rugulopteryx okamurae ha arrasado el litoral comprendido entre los 0 y los 50 metros de profundidad, causando estragos en la comunidad nativa de esponjas, corales, moluscos y otros muchos organismos. Alexis nos informa de que en algunas áreas ha desaparecido el 65% de la cobertura de coral naranja tras la invasión de este alga.


Después de varios años investigando en el laboratorio de la Universidad de Sevilla, probando diversas técnicas, han descubierto que algunas de las mejores técnicas para restaurarlo son el rescate y recuperación de colonias desprendidas y una técnica pionera e innovadora puesta en marcha por MedCoral de la “siembra de reclutas”, basada en la recolección de larvas (reclutas) y potenciación de su asentamiento en el sustrato natural, con un éxito de cerca del 80% de supervivencia. Estas acciones las desarrollan en colaboración con el Acuario de Sevilla.

Durante nuestro primer buceo, visitamos la zona la Calita (en la Zona de Especial Conservación de la Punta de la Mona) donde pudimos ver con nuestros propios ojos decenas de fragmentos de coral naranja desprendidos de los pseudo-arrecifes naturales, que por causa de los temporales y actividades humanas caen al fondo, encontrando allí una muerte segura.



A una profundidad de entre 15 y 25 metros, estos fragmentos son muy abundantes. Tras recoger varias decenas y llenar nuestra cesta, nos dirigimos de vuelta al barco, para llevar nuestra segunda inmersión en un punto de restauración cercano, ya en el Paraje Natural, en una zona donde se ha observado que el crecimiento del alga invasora Rugulopteryx okamurae es menor y, por tanto, los corales tienen mucha mayor probabilidad de supervivencia por un largo periodo de tiempo.


En nuestro segundo buceo, después de un arduo trabajo submarino, comprobamos cómo

MedCoral recupera los fragmentos de coral naranja rescatados, utilizando una masilla especial para asegurar que podrán estar allí muchos años, crecer y reproducirse.



Ya de vuelta al barco, agotados después de un gran día de trabajo en el mar, no podíamos contener las caras de felicidad, pues no se nos ocurre mejor forma de haber completado así uno de nuestros mayores sueños.

Ya hemos sembrado nuestros primeros corales en el Mar Mediterráneo: los primeros, de muchos más que están por venir.


Gracias a todos los que habéis confiado en nosotros.

Bebiendo y proporcionando a vuestros clientes una alternativa a las botellas de plástico, que restaura corales en diferentes lugares del mundo.


Sin vosotros, este sueño nunca hubiera sido posible.


Seguimos sumando, corales.



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